La Iglesia vuelve a colocarse ante uno de esos casos que dejan más preguntas que respuestas. El arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz, ha confirmado que el Dicasterio para la Doctrina de la Fe archivó la investigación sobre el obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza, al no haberse podido demostrar que la supuesta víctima fuera menor de edad en el momento de los hechos. Y ahí está precisamente el problema: la sensación de que no se está hablando de si ocurrieron o no unos hechos graves, sino únicamente de si encajan o no en un determinado marco jurídico canónico.