En el Debate sobre el Estado de la Ciudad se habló mucho de la presión que soportan los miembros de los consejos de administración de las sociedades municipales. Se deslizaron comentarios sobre el miedo a tomar decisiones, sobre la tensión política y hasta sobre la exposición pública. Pero nadie se atrevió a poner nombre y apellidos a una realidad que en Ceuta conoce medio mundo.