En los últimos tiempos se está detectando una oleada de fraudes que suplantan a la Agencia Tributaria, con mensajes que llegan por SMS, correos electrónicos o incluso llamadas telefónicas en las que los estafadores juegan al despiste y al miedo para intentar sacar dinero o datos personales a los ciudadanos. El objetivo es siempre el mismo: aprovecharse de la urgencia y la confusión.