Ceuta lleva años vendiendo la idea de convertirse en un gran “hub” tecnológico. Y sobre el papel, los números parecen dar la razón: más empresas digitales, más firmas de iGaming y más anuncios institucionales hablando de innovación y futuro. El problema llega cuando uno baja del titular al suelo. Porque mientras las empresas aterrizan fiscalmente, el empleo real en la ciudad no despega al mismo ritmo.