El verano en Ceuta no se mide en los termómetros de las playas, sino en la temperatura inclemente que soporta el asfalto de nuestras barriadas. Este fin de semana han coincidido dos noticias que sitúan la salud laboral en el centro del debate público: la implantación en la empresa pública Obimace de medidas tecnológicas contra el estrés térmico —como chalecos refrigerantes y relojes inteligentes— y la exigencia formal del sindicato SITA para reconocer a los conductores de limpieza viaria como profesión de riesgo. Dos realidades que convergen en una misma evidencia: el clima ha cambiado y las condiciones de trabajo deben hacerlo con él.