El debate sobre la semilibertad de Soledad Iparraguirre no admite, para muchos, zonas grises. Y es que hablar de beneficios penitenciarios cuando se trata de miembros de ETA resulta, sencillamente, inaceptable. No estamos ante delitos comunes ni errores puntuales, sino ante una trayectoria marcada por la violencia, el miedo y el sufrimiento de toda una sociedad.

