Hay momentos en política en los que las diferencias territoriales pasan a un segundo plano y lo que prevalece es la necesidad de hacerse oír. Eso es lo que está ocurriendo con varias comunidades gobernadas por el PP, que han decidido plantar cara de forma conjunta a un Gobierno central al que acusan de asfixiar el sistema de dependencia. Más allá del color político, el debate toca una fibra sensible: el cuidado de quienes más lo necesitan.

