La llegada del crucero MV Hondius a Tenerife con un brote de hantavirus ha terminado convirtiéndose en mucho más que una alerta sanitaria. En apenas unas horas, el foco pasó de la prevención médica al rifirrafe político entre administraciones. Otra vez. El Ministerio de Sanidad decidió trasladar a pasajeros al hospital Gómez Ulla de Madrid mientras Canarias y la Comunidad de Madrid denunciaban falta de coordinación. Y lo preocupante no es solo el virus, sino la sensación de improvisación.

