Lo que está ocurriendo con el CIS no es una simple polémica más del ruido político: es un problema serio de credibilidad institucional. Que el Partido Popular anuncie una querella contra José Félix Tezanos por presuntamente “inflar” los datos en favor del PSOE no es un gesto menor ni una pataleta partidista. Es la constatación de que algo huele mal desde hace tiempo.

