Hay giros políticos que llegan con tan buen calendario que resulta difícil no preguntarse qué los motiva de verdad. El del diputado socialista Melchor León es uno de ellos.
Hay giros políticos que llegan con tan buen calendario que resulta difícil no preguntarse qué los motiva de verdad. El del diputado socialista Melchor León es uno de ellos.
Hace escasamente un mes se ha inauguró el primer museo de Forges, Antonio Fraguas de Pablo, (1942-2018, Madrid), de origen su padre en Galicia, su madre en Cataluña.
Este artículo estaba escrito y preparado antes de los graves acontecimientos que está atravesando Ceuta en estos días. Sin embargo, siendo esta la ciudad donde nací y donde vivo, me resultaría frívolo escribir sobre un eclipse, sobre la oscuridad y la luz, sin dedicar antes unas palabras a la realidad que estamos viviendo.
Llevan dos semanas doblando turnos en Ceuta. Con la posibilidad de las vacaciones canceladas, como al Ejército, sin descanso y sin una fecha en el calendario que les diga cuándo termina esto. Son los mismos hombres y mujeres a los que el Estado, cuando llegue el momento de colgar el uniforme, va a devolverles una nómina que no se parece a la de ningún otro policía de este país.
El domingo 9 de agosto, más de diez mil ceutíes según los convocantes, más de cinco mil según la Policía Nacional, llenaron la Plaza de la Constitución. No fueron convocados por un partido. Los convocaron juntas las comunidades cristiana, musulmana, hebrea e hindú, junto a la Federación Provincial de Asociaciones de Vecinos. Sonó el himno de España. Se guardó un minuto de silencio por las 83 personas fallecidas en el mar durante este episodio. Y se leyó un Manifiesto por la Unidad de Ceuta que empezaba con tres palabras que deberían darnos vergüenza tener que repetir: "Ceuta es España". Deberían darnos vergüenza porque nunca debería hacer falta decirlo, y sin embargo esa tarde hacía falta.