Lo del Imserso en Ceuta no es solo un problema, es una vergüenza. No hay médicos para realizar las valoraciones, los sistemas informáticos parecen de otra época y la lista de espera para obtener un certificado de discapacidad ya supera las 1.500 personas. ¿De verdad es tan difícil gestionar esto con un mínimo de seriedad? Lo que debería ser un servicio ágil y humano se ha convertido en una carrera de obstáculos interminable para quienes más lo necesitan.