La Policía Nacional ha logrado identificar a tres estudiantes como presuntos autores de los falsos avisos de bomba que, en las últimas semanas, han obligado a desalojar varios institutos de Ceuta. Afortunadamente, todo quedó en sustos innecesarios, pero eso no quita que el asunto sea grave. Jugar con el miedo de toda una comunidad educativa, movilizar a las Fuerzas de Seguridad y poner en jaque a los servicios de emergencia no es una broma. Es una irresponsabilidad con consecuencias.