La noticia de que FRS dejará de operar la ruta Tarifa-Tánger desde el próximo lunes no ha sorprendido a muchos, pero sí ha confirmado lo que ya era un secreto a voces: la naviera está de capa caída. Hace tiempo que el servicio deja mucho que desear, y lo que empezó siendo una compañía de referencia en el Estrecho ha ido perdiendo rumbo hasta quedar a la deriva. Lo que antes era eficiencia, ahora es caos; lo que antes era atención al cliente, ahora es desgana y malos modos.