Lo que está pasando con el señor Vivas y la plaza de la Secretaría General parece más un chiste malo que una gestión seria de lo público. UGT denunció que la actual secretaria no cumplía los requisitos legales para ocupar el cargo, y una sentencia dejó claro que no podía seguir. Hasta ahí, la justicia hablando alto y claro. Pero lejos de asumirlo, el gobierno local optó por cambiarle el nombre al puesto y convertirlo en Oficial Mayor, como quien mueve una ficha en el tablero para esquivar la norma.