Juan Vivas ha decidido quitarse la careta. En su afán por quedar bien con todos, ha terminado quedando mal con los suyos. Que un dirigente del PP elogie sin rubor a Pedro Sánchez por encima de Alberto Núñez Feijóo no es solo una pirueta política de dudoso gusto: es una declaración de intenciones que deja a su electorado con cara de ingenuo.