En Ceuta, como en tantos otros lugares, hay realidades que no hacen ruido pero pesan mucho. La de los menores con TDAH es una de ellas. Detrás de cada diagnóstico hay familias que intentan abrirse camino entre citas médicas que no llegan, apoyos educativos que no se aplican y una sensación constante de estar pidiendo algo que debería estar garantizado.