Lo de Ceuta no es solo una tragedia, es un escándalo que clama al cielo. Un policía local, con antecedentes más que suficientes como para no portar un arma, acaba asesinando a su mujer. Y aquí no pasa nada. Dos veces se le retiró la pistola. Dos. ¿Y aun así la recuperó? ¿Quién firmó eso? ¿Quién miró hacia otro lado? Porque esto no es mala suerte, esto huele a cadena de irresponsabilidades.