En tiempos donde el ruido y la crispación parecen marcar el paso, que una ciudad como Ceuta decida declararse “ciudad gentil” suena casi revolucionario. No se trata de un simple eslogan bonito para colgar en carteles, sino de una apuesta por cambiar la forma en la que convivimos. La iniciativa, impulsada por el Movimiento Internacional de la Gentileza, coloca algo tan básico como el respeto y la empatía en el centro del día a día.