Hace más de un año, 11 plazas de bomberos quedaron paralizadas por un simple trámite: un reconocimiento médico. Lo que parecía un trámite rutinario se ha convertido en un laberinto interminable, dejando a los opositores en una especie de limbo profesional y psicológico. Personas que llevan meses, incluso años, preparándose con esfuerzo, constancia y sacrificio, hoy sienten que todo ese trabajo se desvanece ante la falta de acción de quienes deberían garantizar justicia y transparencia.