Mohamed Ali Duas asegura que no se ha respetado su derecho a ser inocente y que se han ensañado con él. Y, dicho así, no le falta razón en una cosa básica: nadie ha afirmado oficialmente que sea culpable. En un Estado de derecho, la presunción de inocencia no es un adorno, es un pilar que debería sostener cualquier actuación pública y mediática.