Hay fenómenos que, sin hacer demasiado ruido al principio, acaban transformando la vida cotidiana de un país. El auge del juego online es uno de ellos. Lo que empezó como una apuesta tímida, casi experimental, hoy se ha convertido en un motor económico que genera empleo, innovación y oportunidades. Y, en buena medida, este crecimiento no se entiende sin el empuje constante de personas que creyeron en el proyecto desde el minuto uno.