Hay expresiones que pierden todo su significado cuando se repiten demasiadas veces. “Last Dance” debería evocar una despedida definitiva, el último baile, el cierre de una etapa y el relevo natural que exige cualquier democracia madura. Sin embargo, cuando esa promesa se convierte en una costumbre, deja de ser un adiós para transformarse en un simple eslogan.