Sólo mi sobrino JOTA y mi hermano SAM conocen mi pasión por la Cosmología y por cierto también mi hermano Juanele y mi querido amigo Juango Ospina el mejor penalista de éste país libra por libra.
Sólo mi sobrino JOTA y mi hermano SAM conocen mi pasión por la Cosmología y por cierto también mi hermano Juanele y mi querido amigo Juango Ospina el mejor penalista de éste país libra por libra.
Hay líderes que administran. Hay políticos que gestionan. Y hay, de vez en cuando, figuras que se alzan por encima del tiempo, del cargo, del cálculo, del protocolo.
Hubo un tiempo —no tan lejano— en que las universidades eran catedrales del pensamiento. En ellas se adoraba la verdad como valor supremo, se debatía sin miedo, se discutía con lógica y se discrepaba con respeto. Allí nacieron los grandes nombres que levantaron la civilización occidental: Newton, Aristóteles, Pasteur, Unamuno, Ramón y Cajal, Descartes, Erasmo. Pensadores que no se sometían a dogmas porque su única religión era el conocimiento.
Hay una peste silenciosa que se extiende por las aulas, las redes, las tertulias y hasta los cafés universitarios. No lleva uniforme ni grita consignas. Se disfraza de ironía, de cultura pop, de sarcasmo elegante. No quema iglesias ni rompe estatuas: simplemente se ríe de todo.
Políticas económicas de Gregg Abbott: