I. Introducción: la nueva frontera del poder
I. Introducción: la nueva frontera del poder
“Hoy no se compite por diamantes, fútbol o superestrellas. Se compite por cerebros que escriben código. Porque quien controle la inteligencia artificial, controlará la humanidad.”
En la historia de las naciones, hay momentos de inflexión.
Cuando dejé de ser diputado, muchos me preguntaron si lo extrañaría, la verdad es que no. No porque no haya sido una experiencia valiosa, lo fue, sino porque entendí con el tiempo, que el poder, las agendas y los aplausos no llenan lo que realmente importa: la tranquilidad de vivir en coherencia con uno mismo.
Cuatro años después de que Fatima Hamed y el Movimiento por la Dignidad y la Ciudadanía (MDyC) impulsaran la declaración de Santiago Abascal como persona non-grata en Ceuta —una acción tan simbólica y mediática como inútil —, la realidad política que hoy representa su figura no puede ser más contradictoria con aquel gesto. Lo que en su momento se presentó como una defensa encendida y teatrera de los valores democráticos y de la convivencia, se ha convertido hoy en una coartada discursiva que pretende maquillar una verdad incómoda: la integración progresiva de Hamed en la arquitectura de poder que encabeza el Partido Popular de Juan Vivas.