Fuimos un parche, una improvisación y una gran ayuda, quizás la última mano para mucha gente que estaba en el agua.
Fuimos un parche, una improvisación y una gran ayuda, quizás la última mano para mucha gente que estaba en el agua.
Hay momentos que ponen a prueba la capacidad de una ciudad, pero, sobre todo, ponen a prueba a las personas que la hacen funcionar. La situación vivida en Ceuta en los últimos días, marcada por una llegada masiva de personas desde Marruecos que ha desbordado servicios, recursos e infraestructuras, ha exigido un esfuerzo extraordinario de quienes, desde la primera línea, están afrontando esta situación con profesionalidad, entrega y un enorme sentido de la responsabilidad, trabajando sin descanso para coordinar recursos, atender todas las necesidades que van surgiendo y devolver, poco a poco, la normalidad a nuestra ciudad.
La entrada masiva de personas migrantes en estos días ha vuelto a situar a nuestra ciudad en el centro de un escenario de enorme complejidad donde se entremezclan el sufrimiento humano, la preocupación legítima de la ciudadanía y la utilización política del miedo.
Aunque la conmoción es aún muy reciente, y la ciudadanía ceutí todavía siente la ansiedad, la angustia, la incertidumbre, la impotencia y la ira por lo que estamos viviendo en estos días, creo que merece la pena apuntar algunas reflexiones que nos sirvan de aprendizaje de cara al futuro. En primer lugar, hay que decir, alto y claro, que el gobierno de Pedro Sánchez no ha aprendido nada de la crisis de mayo de 2021.
Antes de hablar de estrategia, de geopolítica o de intereses de Estado, hay que decir esto sin adornos: hay personas muriendo ahogadas en el Estrecho, y hay una ciudad entera viviendo con miedo dentro de sus propias casas, y ni un solo gobierno ha detenido nada por ello. El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha cifrado en 60 las muertes del último mes entre quienes han intentado cruzar a nado. La Guardia Civil ha recuperado 2 cadáveres más en los últimos días, elevando a 29 los fallecidos documentados en lo que va de año, cifra a la que se suman ahora las víctimas de este fin de semana. En una sola jornada, más de 800 personas intentaron alcanzar la ciudad nadando; solo 117 fueron rescatadas por Salvamento Marítimo y Cruz Roja. Cada una de esas cifras es una persona con nombre, y una familia que en muchos casos aún no sabe si sigue viva.