En 2017, hace ya 10 años, dos antes de que llegara a la presidencia del gobierno de España, dije de un Pedro candidato a la secretaría general que me daba “asco su estrategia”. Nunca le llamé asqueroso, jamás haría un juicio de valor personal de nadie en esos términos, como algunos quisieron decir. ¿Por qué traigo a colación esto después de tanto tiempo y volver a airearlo cuando tanto aislamiento y desgaste, en mi partido, ya me provocó? Porque no tengo ninguna razón para haber cambiado de opinión.
