Mañana, como en tantas otras ocasiones, se guardará un minuto de silencio por las dos últimas víctimas de la violencia de género. Un gesto solemne, de respeto, de condena. Pero, ¿y después? Pasado ese minuto, la vida sigue, las instituciones continúan con su rutina, y la violencia machista sigue cobrándose vidas. Cada nuevo crimen nos golpea, pero la respuesta sigue siendo la misma: condena, minutos de silencio y promesas de medidas que nunca terminan de frenar esta lacra.