La Asociación Asperger lo tiene claro: los logopedas deben formar parte del sistema hospitalario. Y no es una petición caprichosa, sino una necesidad que afecta a muchas personas con trastornos del neurodesarrollo, dificultades en la comunicación o problemas derivados de enfermedades neurológicas. Sin embargo, en los hospitales sigue sin ser común contar con estos profesionales, dejando a los pacientes y a sus familias con pocas opciones y mucho camino para recorrer en solitario.