Ceuta está hasta el cuello y el incapacitado de Pedro Sánchez sigue haciendo vídeos para TikTok. Esa es la fotografía política, tan surrealista como indignante, que deja estos días el usurpador de la Presidencia del Gobierno. Después de la entrada masiva del pasado 30 de julio y con una ciudad que sigue soportando sus consecuencias, este individuo que se hace llamar presidente parece tener otras prioridades: recomendar libros, hablar de música y alimentar su escaparate en las redes sociales. Para eso sí hay tiempo. Para dirigirse con contundencia a los ceutíes y plantar cara a Marruecos, parece que bastante menos.