La dimisión de García Ortiz ha caído como un jarro de agua fría para muchos, incluida Yolanda Díaz, que lo ha descrito como “un hombre bueno”. Hasta ahí, nada que objetar: cada quien es libre de valorar el trabajo de un fiscal general. Lo polémico llega cuando la vicepresidenta segunda llama a movilizarse en las calles por su condena, presentándola como una ofensiva reaccionaria contra la democracia.
