La revelación de los mensajes entre Carlos Mazón y Salomé Pradas en plena tragedia del 29 de octubre no solo hiela la sangre: retrata, de forma cruda, una manera de gobernar desconectada, frívola y profundamente irresponsable. En un día que acabaría con 230 vidas truncadas, el entonces president reaccionaba a alertas de emergencia con un lacónico “Cojonudo”. Cuesta imaginar una respuesta más incapaz de estar a la altura del momento.
