El reciente cruce de declaraciones entre el Sindicato Médico de Ceuta y el Secretario de Estado de Sanidad ha dejado algo más que malestar institucional: ha dejado heridas abiertas. El Sindicato ha calificado de hirientes las palabras del responsable ministerial, y no es para menos. Cuando se habla desde un despacho en Madrid sobre la realidad sanitaria de una ciudad como Ceuta, conviene medir cada frase. Porque aquí no se debate solo sobre cifras o competencias, sino sobre personas que esperan una cita, una operación o un diagnóstico.