Hablar de conciliación en la sanidad pública ya no es un lujo ni un capricho: es una necesidad urgente. La exigencia de SATSE pone sobre la mesa una realidad que muchos profesionales llevan años soportando en silencio: turnos interminables, cambios de horario de última hora y una vida personal que queda siempre en segundo plano. Cuidar de quienes cuidan debería ser una prioridad, no una asignatura pendiente.