La política no se mide solo por discursos, sino por resultados, decisiones y consecuencias. Y en el caso de Alejandro Ramírez, el balance que se proyecta sobre varias sociedades municipales resulta, como mínimo, profundamente preocupante.
La política no se mide solo por discursos, sino por resultados, decisiones y consecuencias. Y en el caso de Alejandro Ramírez, el balance que se proyecta sobre varias sociedades municipales resulta, como mínimo, profundamente preocupante.
Lo ocurrido en torno a Obimace, Servilimpce y Obimasa no parece una simple reorganización: suena a intervención política en toda regla. Primero se anuncian cambios de gerencias y “reordenación estructural”; después, el diseño apunta a un centro de mando común bajo la órbita de Juan Manuel Sánchez Valderrama, hasta ahora gerente de Acemsa. Eso, en la práctica, es vaciar de poder al consejero que formalmente sigue al frente del área.
Hay quien piensa que Ceuta Ya! se está especializando más en levantar polémicas que en aportar soluciones reales para Ceuta. Su insistencia en atacar el juego online parece responder más a una línea política predeterminada que a un análisis serio de lo que este sector significa para el empleo y la economía local.
En Ceuta, en 2026, la convivencia, la islamofobia y el racismo siguen siendo a estas alturas para Ceuta ya! y su líder Mohamed Mustafa un asunto diario. Una cosa es defender la convivencia y otra muy distinta convertirla en una bandera electoral de uso diario, hasta el agotamiento.
El próximo lunes, la Asamblea de la Ciudad de Ceuta acogerá un pleno extraordinario con un único punto en el orden del día: escuchar al consejero de Medio Ambiente, Servicios Urbanos y Vivienda, Alejandro Ramírez, explicar por qué se han perdido los Fondos Europeos destinados al proyecto del nuevo mercado de Terrones en la barriada del Mixto. Una cita a las 09:30 que, más que una comparecencia técnica, suena a examen público. Y no precisamente de trámite.