Hay declaraciones que pasan de puntillas y otras que hacen ruido aunque se intenten silenciar. Lo que ha dicho Ábalos desde la cárcel pertenece claramente a la segunda categoría. Acusar a “líderes autoritarios” en un “estado de derecho degradado” no es cosa menor, y menos cuando proviene de alguien que estuvo en el corazón del poder. Le quieran creer o no, lo que dijo deja un temblor político difícil de ignorar.

