El Gobierno ha vuelto a sorprendernos con una nueva medida, una ayuda del SEPE de 540 euros, pensada para aquellos que llevan tiempo sin encontrar trabajo. La propuesta en sí suena atractiva, sí, pero lo que realmente genera frustración es el mensaje implícito que transmite: parece premiar a quienes no se esfuerzan, a los que han decidido no luchar. Un gobierno que, en lugar de fomentar el esfuerzo y la dedicación, parece preferir a quienes se quedan en la comodidad de no hacer nada.
