El Defensor del Pueblo ha vuelto a poner el dedo en la llaga: los municipios obligados por ley a implementar zonas de bajas emisiones (ZBE) están demorando lo inevitable. Mientras en otras ciudades ya se discuten mejoras y ampliaciones de estas áreas, en Ceuta seguimos parados, mirando cómo pasa el tiempo. La normativa, que busca combatir la contaminación y cumplir con los compromisos climáticos, no es un capricho. Es una llamada de atención ante los problemas reales que ya afectan nuestra salud y calidad de vida.
