Ceuta estrena radares móviles capaces de multar varias veces en un solo trayecto. Se nos dice que es para mejorar la seguridad vial y reducir la siniestralidad, lo cual es totalmente razonable y necesario. Sin embargo, este despliegue tecnológico despierta una duda importante: ¿por qué no se emplean los mismos esfuerzos para controlar el incivismo que convierte nuestras calles en un vertedero? Si multar a quien supera los límites de velocidad es prioritario, ¿por qué no hacer lo propio con quienes ensucian nuestra ciudad?
