La municipalización de la limpieza pública en Ceuta se vendió como el inicio de una era de eficiencia y justicia laboral. Sin embargo, hoy Servilimpce parece más una caja negra que una empresa al servicio del ciudadano. Mientras las calles exigen higiene, los despachos de la empresa huelen a un rancio sistema de gestión que creíamos superado: el de la "dedocracia" y el silencio.
