Que la manada, es decir, los violadores que destrozaron la vida de una mujer, que la agredieron, la follaron entre cinco, le robaron el móvil y la abandonaron en un portal, estén provisionalmente en la calle porque unos magistrados piensan que no hay peligro de huida ni de reincidir al ser mundialmente conocidos, cuando en España se produce una agresión sexual cada cuatro horas, es difícil de entender, qué carajo, es mezquino, repugnante y propio de un sistema estructuralmente patriarcal.
