Usted, por llamarlo de alguna manera, viene a esta ciudad a dar lecciones de buenismo repartiendo consignas de lo que debemos hacer, pero no dice cuáles son las consecuencias que acarrearía el llevar a buen puerto todas esas mamarrachadas que ha estado diciendo en Ceuta durante su nefasta visita. Su palabrería barata siempre se basa en lo mismo, en los derechos humanos y en una retahíla de leyes internacionales con las que quedar muy bien de cara a la galería pero que a efectos prácticos poco o nada solucionan, ya que es mucho mas fácil predicar que dar trigo y que se sepa usted poco trigo da.
