Sí, en contra del burkini cuando alguien te obliga a llevarlo, cuando no eres feliz con él y sobre todo en contra de que se utilice como instrumento político discriminatorio para lograr aplausos de los sectores más radicales de la ciudad. Las mujeres que hoy utilizan el burkini representan, en contra de lo que piensan muchos, al sector más revolucionario y valiente, igual que hicieron otras mujeres cuando se pusieron el bikini.
