Los plenos se han convertido en un verdadero circo y como tal hacen parecer que en su inmensa mayoría de quienes en ellos participan son verdaderos payasos. Claro está, no todos, pero alguno más que otro dan esa sensación, y yo creo que al ciudadano se le debe un respeto, pues cuando los ponen ahí con sus votos, es para que le den soluciones a sus problemas cotidianos y no para dar el espectáculo.
