Es curioso comprobar el hecho de que una servidora puede hacer un artículo sobre el empleo, la educación, la sanidad, la justicia, el abuso de la banca o la corrupción, y nadie diga nada. No hay comentarios. Pero en el momento en el que toco la inmigración o el feminismo, me salen los que se sienten intimidados y amenazados. Esas personas que se dan por aludidas y que creen que van a perder los derechos otorgados a lo largo de la historia por ser de un género, el masculino, o haber nacido aquí.
