Viendo un rectángulo con luces y píxeles y rehaciéndose imágenes, una detrás de otra, acompañadas de frases. Frente a esa tecnología, el de Portoplano se decía a si mismo, qué parte es verdad y qué parte no lo es. Pero en tanta cantidad de información, una detrás de otra, no sé qué y cual es verdadera y cuál es falsa. Pero tampoco me da tiempo, muchas veces, ni para hacerme la preguntas, de qué grado de verdad o de error tiene, de bondad o maldad exhuma.
