Ceuta a pesar de ser una ciudad preciosa y digna de ser conocida por todos los residentes de la península, parece haberse anclado en el siglo XX.
Ceuta a pesar de ser una ciudad preciosa y digna de ser conocida por todos los residentes de la península, parece haberse anclado en el siglo XX.
Ante todo me gustaría recalcar que por la profesión que desempeño en la actualidad, docente, trato con el máximo respeto lo relacionado con la educación en Ceuta. Basto erial donde yace desterrada la esperanza. Pero cuando más de un compañero o compañera te relata determinadas actuaciones por parte de personas que allí desempeñan su trabajo, ¡cómo nosotras hacemos en institutos y colegios! te entra cierta desazón que termina convirtiéndose en sensación de injusticia.
Continuamente escuchamos las críticas hacia los comportamientos indignos en la política. Desde el nepotismo y el clientelismo hasta llegar a los casos más graves de corrupción, la carencia de ética en la política es demoledora para la credibilidad de nuestro sistema democrático.
Como si de una droga se tratara se expande por nuestro país, es destructiva pero inocua en apariencia, no te destroza el organismo sino que crees que te garantiza el éxito porque ves como por medio de ídolos del deporte y la televisión salen a través de los mismos, invitándote a que consumas de este juego.
Desde un punto de vista normativo los aspectos que afectan a este tema son: