Hay cifras que suenan bien… hasta que uno sale a la calle. Que el Plan Integral haya alcanzado el 80% puede parecer un titular de éxito, de esos que invitan a sacar pecho y a repetirlo en rueda de prensa. Y eso es justo lo que hace la consejera Kissy Chandiramani: presumir de porcentaje. El problema es que, más allá del número, la realidad de Ceuta sigue siendo tozuda y bastante menos optimista.