El “Plan Estratégico 2026” volvió esta semana al Pleno con promesas, cifras y discursos que, sobre el papel, suenan ambiciosos. Pero en la calle, la sensación sigue siendo la misma de siempre: Ceuta continúa viviendo de espaldas a la Península. Porque de poco sirve hablar de desarrollo económico, turismo o atracción de inversiones si viajar sigue siendo, para muchos ceutíes, un lujo reservado para quien puede pagarlo o permitirse perder horas en una odisea logística.