El calor no entiende de uniformes, contratos ni empresas públicas. Golpea igual a quien limpia una calle, mantiene un jardín, repara una avería, recoge residuos o trabaja durante horas en una obra sin una sombra cercana. Por eso, lo ocurrido recientemente con una trabajadora expuesta a altas temperaturas debe servir como aviso: en Ceuta, trabajar al aire libre durante el verano no puede convertirse en una prueba de resistencia física.