Hay momentos en los que una ciudad deja de protestar y empieza, sencillamente, a decir basta. Eso es lo que ha ocurrido este lunes en la Plaza de los Reyes. Cientos de ceutíes, junto a quienes estuvieron y siguen estando en primera línea —policías, guardias civiles, bomberos, sanitarios y trabajadores de los servicios esenciales— han salido a la calle para trasladar un mensaje que debería ser imposible de ignorar: Ceuta necesita sentirse protegida. No pide privilegios. No pide un trato diferente. Pide exactamente lo mismo que cualquier otro ciudadano español: seguridad, servicios, derechos y la certeza de que, cuando llegue una situación extraordinaria, el Estado estará ahí.